La vieja escuela italiana obligaba a los alumnos a trabajar diariamente con método y paciencia durante seis, siete o más años antes de hacer su aparición en escena.
Las crónicas de aquella época nos dicen que Nicola Porpora, el célebre maestro de canto, mantuvo a Cafarelli bajo severo adiestramiento técnico durante seis años. La gran soprano alemana Lilli Lehmann en su tratado de canto pide no menos de 7 años para el armado del instrumento antes de comenzar los estudios de repertorio.
Sus interpretaciones eran sentidas, vibrantes tenían como base un estudio sólido y a conciencia. Actitudes claves para este desarrollo eran la perseverancia, la paciencia, el respeto, la inteligencia y la belleza.
Esta metodología ha involucionado a lo largo del tiempo, las actitudes actuales son las de lograr el éxito, o la fama en un corto periodo de tiempo, y las consecuencias son que la enseñanza pierda la eficacia, por la perdida del orden.
La adquisición de una buena emisión y los estudios de agilidad son los pilares que posibilitan al cantante obtener medios de expresión.
Correcta Emisión: Podemos dividirla en tres partes.
Primera: se refiere al dominio integral y plenamente consciente de todas las partes que componen el instrumento, como son el diafragma, pulmones, laringe, faringe, velo del paladar, pilares de las fauces, lengua y labios.
Segunda: el desarrollo de toda la extensión de la voz incluyendo los tres registros principales (registro de pecho, falsete y cabeza), y los dos timbres base (claro/oscuro);
Tercera: la corrección de todo tipo de problema en la emisión (sea natural o contraído por malas prácticas).
Una vez superada esta etapa que tiene una duración de no menos de 5 años (dependiendo de la condición y disposición muscular del alumno como así también de su capacidad intelectual y auditiva), se deberán emprender los estudios de agilidad. Esto constituye un entrenamiento inaplazable para todo cantante, ya que forma parte significativa del funcionamiento y fortalecimiento de todo órgano vocal, más allá del registro y tesitura que éste posea.