La verdad Dramática
"En la antigüedad no se entrenaba, como muchos sostienen, con el solo afán de obtener medios meramente mecánicos que posibilitaran el virtuosismo. La principal búsqueda era la de dotar a la voz humana de los más sublimes y refinados tintes expresivos destinados a ponerse al servicio de la representación del sentir. ¡Insisto: el virtuosismo es la consecuencia, no el fin!" Lucca D´annunzio.La categorización es un recurso del investigador para darle algún orden a las infinitas facetas de su objeto de estudio, las categorías en cuestión no dan cuenta de aspectos íntegramente separados entre sí, antes, las dimensiones se entrelazan y están relacionadas unas con otras.
La verdad dramática es el corazón de una obra. Todo aspecto esencial pertenece a esa verdad. Con “esenciales” me refiero a aquellos elementos que le dan razón de ser, de existir y que la sostienen.
El texto, la palabra en sí misma, es la única puerta de entrada que reúne y transforma el trabajo del libretista, compositor e intérprete en un solo acto, en una sola voluntad expresiva. Es la palabra lo que justifica la existencia de toda forma espacio-temporal, de todo tinte armónico, intensidades; la elección por parte del compositor de cierto tempo, tonalidad en el cual se desarrolla la acción dramática. La palabra es el eje constructor del drama en donde todos los elementos que lo componen se articulan según su necesidad.
Primero, todo compositor escribe para el registro y tesitura vocal que le permita retratar fielmente las características de sus personajes, ya que cada registro y tesitura de la voz humana encierra cantidad de recursos expresivos que podrán ser usados al servicio de la palabra.
La siguiente cuestión a investigar es el análisis sensible de las formas Espacio-Temporales. Esto implica que toda escala, toda volata o arpegio, por ejemplo, no es más que una forma de expresión puesta por el compositor al servicio de la situación dramática y de la palabra misma. Hasta la ornamentación más virtuosa encuentra su justificación en la misma expresión, y tiene el fin de acompañar, acentuar, fortalecer y colorear los lineamientos principales de la situación a interpretar, a través de cambios de tiempo, tempo, color, acento, etc.
La necesidad de comunicar a través de la voz llevó al descubrimiento, estudio y perfeccionamiento infatigable de todas las herramientas que componen la escuela del Bel Canto. Diciéndolo de otro modo: la escuela del Bel Canto es el resultado de la búsqueda de expresión en la voz.
